Cómo tomar la iniciativa en el sexo y no quedarte con las ganas

¿Quién debe tomar la iniciativa en la cama? Aunque debería ser un mito ya olvidado, parece que seguimos cargando en la espalda del hombre el peso de ser el que se lance primero y propicie esa situación íntima. Sin embargo, la mujer ya ha dejado de tener ese papel pasivo también en las relaciones sexuales así que, ¿por qué ha de esperar a que sea el hombre quien tome la iniciativa para disfrutar del sexo?

Ni a todos los hombres les excita el papel dominante ni todas las mujeres se sienten cómodas asumiendo el rol de sumisas. Por lo tanto, poco importa que seas hombre o mujer, si te apetece tener sexo con esa persona con la que estás comenzando a quedar y ella no da el primer paso, ¿vas a quedarte con las ganas? Eso pensábamos. Por eso, en este artículo te proporcionamos algunos consejos para que seas tú quien lleve la voz cantante en la cama y puedas pasar a un segundo nivel con esa persona que tanto te gusta.

El lugar y el momento propicios

Una de las cosas más importantes a tener en cuenta para poder tomar la iniciativa en el sexo es saber escoger el lugar y el momento oportuno. Lo ideal es elegir un momento en el que los dos lo estéis pasando bien y os sintáis cómodos el uno con el otro, sin tener prisa por tener que llegar a cualquier otra parte. Es decir, estar 100% disponibles para todo lo que pueda pasar. Sin olvidarnos del lugar en el que estamos. Desde luego, no es lo mismo estar despidiéndonos en el coche o en la puerta de nuestra casa que en un restaurante o en mitad de la calle. Aunque os puedan entrar ganas en cualquier momento, para la primera vez es mejor escoger un lugar en el que tengáis intimidad para poder tomaros las cosas con calma sin tener que preocuparos que os puedan pillar en el momento clave.

Hazlo con naturalidad

Para tomar la iniciativa no es necesario usar las palabras ni actuar como una femme fatale o un Christian Grey 3.0. El mejor consejo que te podemos dar desde FuegodeVida es que te dejes llevar y des rienda suelta a la pasión poco a poco. Es tan simple como incrementar la intensidad de un beso apasionado para encender la chispa del deseo. Si la otra persona te lo devuelve sabrás que está deseando lo mismo que tú. Así que el siguiente paso será combinar ese beso con caricias igual de sensuales y apasionadas: una mano por la pierna que va subiendo poco a poco, besos y mordiscos en el cuello… lo que se te ocurra en ese momento y que te sirva para insinuar que tienes ganas de una noche de pasión.

Protección ante todo

A medida que va subiendo la temperatura puedes ser sutil y preguntar a la otra persona tiene que irse o decirle que te gustaría alargar la noche un poco más. No hay indirecta más directa que esta. Si se tiene que ir porque tiene otras obligaciones, no te preocupes, seguro que lo retomará en otro momento. Y si no, ha llegado el momento de hacer la pregunta de los preservativos. Llevar la iniciativa en eso es también una muestra de seguridad y deseo que seguro que le excita mucho.

Y el resto ya lo dejamos a vuestra imaginación. Puedes decirle qué te gusta y utilizar algunas frases más atrevidas o no. ¡Di adiós a la vergüenza y a disfrutar!