Los peligros del amor obsesivo

El amor es una de las mejores cosas de la vida. Sin embargo, el amor, en exceso ya no es tan bueno. Y no me refiero a querer demasiado, me refiero a cruzar esa línea que separa el amor de la obsesión. En exceso, el amor puede ser trágico y también peligroso.

Es cierto que el amor, hasta cierto punto, siempre va acompañado por la obsesión, sobre todo en esas primeras etapas de la relación, cuando no puedes dejar de pensar en esa persona. Pero claro, todo tiene sus límites. Algunas veces podemos pensar que estamos enamorados de una persona a la que apenas conocemos. Eso se llama amor obsesivo y puede ser peligroso.

Esta situación puede darse cuando creemos que esa persona a la que acabamos de conocer tiene todas las características de nuestro amor ideal, cuando en realidad ni sabemos cómo es. Si buscamos que esta persona cumpla con nuestros ideales, nos la estamos inventando, dejando de lado lo más importante: conocerla.

El problema real llega cuando nos damos cuenta de que nunca podrá tener esas cualidades que creemos que posee. En ese momento, el amor obsesivo se intensifica y pasamos de creer que es nuestro amor ideal a pensar que, en algún momento cambiará y se convertirá en él. Algo que, en realidad, no sucede nunca y que nos termina produciendo ansiedad y dolor psicológico.

Definición de amor obsesivo

Algunas veces caemos en el error de confundir el amor obsesivo con el amor pasional. La realidad es muy diferente. El amor obsesivo consiste en la creencia de que una persona es perfecta para uno. Es un amor idealizado, en el que se supone que esa persona tiene todas las virtudes y características que buscamos en el amor.

Este tipo de relación nos pone en un estado de continua necesidad. Siempre queremos estar con esa persona, nos tornamos irracionalmente emocionales y los sentimientos se acaban confundiendo. Existe sexualidad y ternura, pero también pena, alegría, ansiedad, alivio y celos. En muchas ocasiones existen sentimientos contradictorios que pueden llegar a afectar psicológicamente a la persona que lo sufre.

Aunque no siempre tiene que tener efecto negativos, esto casi siempre irá ligado a la reciprocidad de la relación y a su duración. De esta forma, habría que diferenciar entre el amor recíproco (en el que se corresponden los sentimientos) y el amor no correspondido (el amor vacío).

Este tipo de amor provoca sentimientos contradictorios, por lo que, aquellos que lo sufren pueden tener momentos de mucha felicidad y, al mismo tiempo, de intenso sufrimiento.

Los síntomas del amor obsesivo

El amor obsesivo pocas veces es un amor real. Casi siempre se trata más bien de una fijación. Creemos que estamos enamorados de una persona, cuando en realidad lo que hacemos es dedicar todo nuestro tiempo a pensar en esa persona y a preocuparnos por ella, sin seguir con nuestras propias vidas.

En este tipo de amor suelen aparecer los celos y las desconfianza, que van ligados a un miedo irracional a ser abandonado.

El “amor sano” tiene diferentes etapas, entre ellas se encuentra la fase de amor romántico que, si no se lleva bien, puede desencadenar una situación de amor obsesivo tras formar un vinculo con esa persona, es aquí donde aparece el sentimiento de dependencia.

Según algunos estudios, las personas obsesionadas podían llegar a pensar en la personas amadas hasta el 95% de su tiempo.

La típica frase que dice que el amor es ciego, puede tener algo de cierto, ya que una parte de nuestro cerebro se apaga cuando nos enamoramos. En concreto se trata de la parte del miedo, lo que provoca que no veamos los aspectos negativos de nuestra pareja y que aceptemos el resto.

La mejor forma de reconocer los síntomas es fijarnos en la estabilidad emocional de una persona. El camino hacia el amor verdadero debería ser estable. Sin embargo, si observamos un desequilibrio extremo en sus emociones, su estado natural y su humor, es que estamos frente a un amor obsesivo.

¿Qué hacer para no obsesionarnos?

Dominar y controlar los sentimientos no es una tarea sencilla. De hecho, es una de las cosas más complicadas a las que nos podemos enfrentar. Los sentimientos, frecuentemente aparecen y surgen por sí solos. Probablemente podamos controlar la mayor parte de ellos con cierto esfuerzo, pero la verdad es que resulta muy complicado hacerlo.

1. Fuerza de voluntad

En primer lugar deberemos esforzarnos por pensar de forma racional, ya que esta es la mejor forma no caer en el amor obsesivo. No basta con que sientas algo por una persona, para que el amor sea real, el sentimiento deberá ser recíproco. Cada persona tienen una visión de las cosas, así que, debemos esforzarnos por entender a la otra persona y saber en qué punto se encuentra o si realmente está interesada o no en nosotros.

2. No debemos ser dependientes

Una de las principales causas del amor obsesivo es la dependencia emocional. Si eres una persona dependiente es más fácil que acabes obsesionado con alguien. Y, además, te costará mucho más controlar la obsesión. Tienes que salir de ese estado de dependencia y tomar decisiones por ti mismo, solo así podrás empezar a ser independiente y a valerte por ti mismo, además de tener mejores herramientas para enfrentarte a situaciones de obsesión o de desamor.

3. Falta de autoestima

La autoestima se complementa con la dependencia. Las personas con una autoestima baja suelen ser más dependientes. La autoestima suele definir nuestra actitud y nuestra forma de ser. Una autoestima baja suele afectar directamente a nuestro carácter , ya que solemos sentirnos inseguros con los demás.

4. Ser optimista

Aunque seamos personas con baja autoestima, debemos esforzarnos por ser optimistas y mejorar la confianza en nosotros mismos. Solo de esta forma podremos llegar a un estado de verdadera felicidad. Esto nos ayudará a tomar las decisiones por nosotros mismos y, en consecuencia, nos resultará más sencillo no obsesionarnos.

Te puede pasar a ti

Cada vez es más común que aparezcan este tipo de sentimientos tóxicos. Por desgracia, el amor obsesivo es cada vez más común. El amor se convierte en una obsesión cuando la otra persona ocupa el lugar más importante dentro de las prioridades de una persona.

El amor obsesivo no es algo que se da exclusivamente en las primeras etapas de la relación, tampoco es algo que se dé solo entre jóvenes y adolescentes. Este tipo de amor tóxico puede aparecer en cualquier etapa de la relación y de la vida.

El amor obsesivo puede aparecer incluso con personas con las que no tenemos ningún tipo de relación sentimiental. Esta es la peor forma ya que el que se obsesiona vivirá siempre pendiente de la otra persona, con la esperanza de que, en algún momento, se le corresponda… Algo que no suele ocurrir, por otra parte.