¿Qué es la adicción al sexo? ¿Tiene cura?

La adicción al sexo existe, aunque es poco conocida, quizá porque aquellos que la sufren no entienden qué es lo que les pasa o no le dan la importancia que merece. La adicción al sexo consiste en un deseo frecuente y, en ocasiones, excesivo de practicar sexo. En ocasiones, este deseo tan intenso puede ser insaciable y el sexo se puede convertir en una necesidad, como una droga.

Esto, aunque no lo parezca, puede causar problemas de salud graves, así que no se debería subestimar esta enfermedad, puesto que conlleva una serie de problemas que afectan significativamente a la persona que la padece y a los que le rodean, sea pareja, familia o amigos.

Esta adicción se considera una enfermedad, pues tiene síntomas y tratamiento. Se puede curar a través de diferentes terapias o tratamientos y la persona que la sufre puede recuperarse por completo. En este caso, como en la mayoría de adicciones, la mente está estrechamente ligara al trastorno de desorden sexual.

Cuando se sufre una adicción, ésta se manifiesta a través de distintos síntomas o signos que son comunes a todas las personas adictas, pues nuestro cerebro sufre una disfunción bioquímica tras la exposición que mantenemos durante el periodo de adicción. Por tanto, la adicción al sexo se considera como una adicción de conducta en la que no hay implicadas sustancias químicas.

Lo más normal es que este tipo de adicciones no se tomen en serio ya que no se considera una enfermedad ni un problema real que pueda generar sufrimiento o problemas de salud en las personas que lo padecen. Sin embargo, a pesar del razonamiento social, las personas adictas al sexo sufren una serie de problemas que afectan a aus vida diaria e, incluso, a su salud mental o física.

¿Qué le pasa al cerebro durante la adicción al sexo?

Nuestra mente es la que maneja nuestros pensamientos, sentimientos y comportamientos. Es el motor de nuestras vidas y, por ello, en estos casos resulta interesante conocer más sobre ella.

En personas adictas, la mente se focaliza en una conducta o sustancia con el fin de buscar alivio para las situaciones de ansiedad o de estrés que vivimos día a día. En el caso de la adicción al sexo, las personas se obsesionan compulsivamente y tienen frecuentes fantasías sexuales, llegando a depender de estas para equilibrar sus estados de ánimo.

En muchas ocasiones, aparecen pensamientos de negación sobre la enfermedad, lo que dificulta la posibilidad de solicitar ayuda entre sus familiares, amigos o especialistas. Estos pensamientos de negación, les llevan a pensar que no tienen ningún problema, para ellos tienen un apetito sexual normal, quizá solo un poco por encima de la media.

Es normal que la persona no logre racionalizar los problemas que su adicción genera y aparezcan períodos en los que la mente se aleja completamente de la realidad. El deseo sexual no aparece como forma de buscar el placer, sino como forma de aliviar el estrés o de superar situaciones desagradables. Se convierte, por tanto, en un impulso que domina la vida de la persona que la padece, pues algunos de sus comportamientos pueden acabar rompiendo las reglas morales autoimpuestas y esto suele derivar en sentimientos de vergüenza.

¿Cómo es la vida en pareja de los adictos al sexo?

Esta adicción puede afectar negativamente a la vida en pareja y a las relaciones sentimentales debido a que la persona adicta manifiesta comportamientos que no puede controlar, los cuales pueden conducir a engaños, mentiras o incluso a mantener relaciones de alto riesgo…

Lo más probable es que la pareja del adicto no esté preparada ni para comprender ni para satisfacer las necesidades sexuales que este demanda y se acaban por producir situaciones tensas y conflictos entre la pareja.

Es habitual que, al sentirse insatisfecho, el adicto al sexo recurra a otras fuentes para satisfacer sus impulsos, como por ejemplo, el consumo excesivo de pornografía, el sexo con prostitutas o personas anónimas, la masturbación (que puede llegar a ser crónica)… Esto puede complicar mucho la vida en pareja, además del riesgo de contraer alguna enfermedad de transmisión sexual. Lo malo es que, a veces, los adictos no son conscientes del peligro al que se exponen y las consecuencias que puede llegar a tener sus comportamientos.

¿Solo afecta a la vida en pareja?

Lo cierto es que no. Además de estropear las relaciones sentimentales, también puede tener consecuencias para el resto de los ámbitos de su vida. Tanto en el trabajo, como en su familia las conductas inadecuadas de los adictos pueden crear serios problemas.

Además, la falta de comprensión puede ser un grave problema a la hora de abrirse o de hablar sobre el problema.

¿Se puede curar la adicción al sexo?

Como sucede con todas las adicciones, el primer paso para curarse es aceptar que se tiene un problema. Lo más normal es que el adicto trate de normalizar sus conductas porque las concibe como una forma más de amar o de satisfacer sus propias necesidades. Pero la realidad es que existe una adicción a una conducta que interfiere negativamente en sus vidas.

Como te hemos explicado antes y, tal como sucede con las drogas, las personas adictas al sexo sufren períodos de abstinencia en los que predominan los síntomas físicos y emocionales comunes a otros tipos de adicciones. Estos síntomas suelen ser: dolor de cabeza, inquietud, mareos, ansiedad, irritabilidad, cambios en el estado de ánimo.

Rara vez estos síntomas se identifican como señal de abstinencia ya que, por lo general, no hay una conciencia real del problema. Por ello, vuelven las conductas inadaptadas de manera excesiva. Solo cuando sucede lo peor, como la separación, la pérdida de la custodia de los hijos, problemas con la justicia, despidos, se busca una solución para el problema.

Una vez que el adicto identifica el problema deberá ponerse en contacto con un especialista en adicciones para que estos se hagan cargo del problema y comiencen a orientarlo.

¿Cómo se trata la adicción al sexo?

Lo principal es enseñar al adicto a controlar el exceso de deseo y la complusión sexual. Hay que reorientar sus necesidades para mejorar las relaciones sentimentales. El adicto necesitará asistir a programas de educación sexual para ser consciente del peligro que corre la salud al estar expuesto a conductas inadecuadas.

El adicto tendrá que aprender a identificar los problemas derivados de un síndrome de abstinencia, también tendrá que aprender a gestionar sus emociones.

Por norma general, se suelen emplear técnicas cognitivo-conductuales para controlar los impulsos (por ejemplo, técnicas de relajación) y para controlar los pensamientos.

Para inciar la curación es imprescindible la evaluación previa del problema realizada por un experto ya que este será quien considere cuáles son las técnicas y terapias más adecuadas y adaptadas al problema que sufre la persona adicta al sexo. No podemos olvidarnos de que cada persona es un mundo y que dos personas con la misma adicción pueden presentar síntomas y reacciones diferentes.